Partiendo de la definición básica de lo que es un ERP, es decir, sistema de software que debe englobar todas las áreas de la empresa, podemos enumerar una serie de beneficios derivados de la implantación del mismo en la empresa.
- Mejor información financiera. Al centralizar toda la información en un único punto, se evita que cada departamento utilice sus propios números que, en muchas ocasiones, no eran coincidentes. Con un ERP el director financiero dispone de toda la información de cada departamento en tiempo real de forma unificada, lo que facilita una visión global y más cercana a la realidad. Esto redundará en un mayor índice de cumplimiento de las previsiones financieras y por tanto mejorará la tesorería de la empresa.
- Mejora en los procesos de atención a los pedidos de los clientes. La centralización de todos los procesos relacionados con el servicio de un pedido, mejora el seguimiento del mismo desde que se recibe el pedido hasta que se sirve en el cliente. La posibilidad de interrelacionar los pedidos de venta con los de compra necesarios para atender al mismo, así como con las fases productivas necesarias, ahorran tiempo, aumentan la productividad y ayudan a reducir el inventario de la empresa influyendo claramente en la reducción de costes.
- La utilización del ERP por la Dirección Comercial de la empresa le reporta un mayor conocimiento del cliente. La mayor precisión en el cálculo de las previsiones de venta, el mejor aprovechamiento de las oportunidades, así como un previsible acortamiento del ciclo de venta, contribuye a una reducción del coste de la venta. Controlar de forma más eficiente la rentabilidad del departamento, repercutirá positivamente tanto en los ingresos como en los costes.
Estos son a grandes rasgos algunos de los beneficios que aporta un ERP. Pero, ¿son todo beneficios o existen riesgos a la hora de implantar un nuevo sistema ? Sin duda existen riesgos y de ellos hablaremos proximamente.



